martes, 28 de abril de 2015

Crónica MAPOMA 2015 por Jose Escudero

“Ama y haz lo que quieras.
Si callas, callarás con amor;
si gritas, gritarás con amor;
si corriges, corregirás con amor;
si perdonas, perdonarás con amor.
Si tienes el amor arraigado en ti,
ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos".
San Agustín (354-430)

Yo añado
si corres, corre con amor
…Porque ninguna otra cosa serán sus frutos.

Y ya estoy emocionándome… porque así lo siento, porque amo.

El domingo por la mañana escribo en Facebook que “llegó el momento del Maratón
Va por ti Laia
Hoy correré con muchas personas en mi corazón, muchos amigos lesionados, enfermos, Antonio; la mamá de mi gran amiga y maestra, Desam; Fika, Javi, Goofi, y tantos otros nombres de amigos que no puedo mencionar por preservar su intimidad y porque ésta lista, desafortunadamente sería muy larga. También llevo en mi corazón a la gente de Nepal E India que han sufrido el terremoto...”
Pero el domingo quería dedicar  la carrera a Laia y a sus padres, porque la vida es renacer, nacer es amar, es sentir que nos aman.


El día de reyes recibo como regalo el dorsal para el maratón de Madrid con la ilusión que hace saber que tienes unos meses para entrenar y llegar mejorando la marca anterior, pero el universo a veces  es “cruel “ y te pone pruebas, son señales que te hacen seguir por un camino que tú no comprendes, pero dejas fluir…
Este año me han regalado muchos dorsales para un montón de carreras pero había algo en mí que no me dejaba correr, eran pruebas evolutivas de carácter personal, algunos lo llaman problemas personales, que me estaban desmotivando para correr.  Habré corrido 5 carreras y pocos entrenamientos más, hasta tuve que ceder el dorsal de la MM de Madrid y perdí el dorsal de Navalcarnero al Límite, muy a mi pesar. Por otro lado y para compensar la falta de entrenamiento, he estado cultivando el espíritu. Toda prueba es una posibilidad de evolución. El mundo no va en contra mía, soy bendecido por el universo porque cada dificultad que me pone en el camino es una opción de ser consciente y seguir hacia delante. Una cosa por otra.
Pero se acercaba el día del maratón y yo no las tenía todas conmigo. Intento vender el dorsal pero se me pasa la fecha de cambio de titular porque me llegó tarde el certificado que justificaba “mi lesión”. Una semana antes intenté vender el dorsal pero no pude, el hecho de correr con otro nombre una carrera como ésta es un riesgo que no se debe hacer, así que sin más esfuerzos dejé fluir la vida. Pensé en hacer la última parte acompañando a Jose Carlos Ojeda…no sé, por amortizar el dorsal, es una trampa que no se debe hacer…mi idea era regalar la medalla a algún niño al llegar a meta, porque obviamente no hubiese merecido la medalla de finisher si hago trampas…pero la “miserable” (ups, perdón, que he prometido no emitir juicios este año) bolsa del corredor que dan en la meta, al menos quería haberla aprovechado, amortizar los 55 euros que costó el dorsal.

En la última semana, el martes antes de la carrera, pasaron dos cosas importantes. Una, el mensaje del Capi del Team Madrid del Team Sprot spirit, equipo al que orgullosamente pertenezco, Carlos Fisioteko en el grupo de WhatsApp, animaba a Pedro y a Maite para que se vinieran a disfrutar de lo que pudiesen, a modo paseo,  a modo disfrute… Esas palabras me quedaron grabadas.
Tomé un café con una amiga a quien cuanto más conozco más quiero, Yolanda, y me comentó que nuestro amigo común, Luisfer, quería correr sin haber entrenado mucho, como yo. Así que se unió al café y decidimos ir juntos. Lo puse en Facebook y se unieron al pelotón de las 6 horas, Nacho, Jan y Carlos. Pongo por adelantado que ha sido un placer compartir kilómetros con vosotros.
Ya era el hombre más feliz del mundo porque tenía una meta a tan solo 42´195 metros de aquí, Correr descalzo la gran prueba, el maratón de Madrid.
El jueves me manda Paco un mensaje y una foto y me dice que la razón por la que el destino no ha querido que le cediese su dorsal es que acaba de nacer su hija y obviamente la prioridad es quedarse sin dormir por Laia no por una carrera.
Entonces entiendo todo. El universo no hace nada en balde. Nada.
Todo tiene sentido y yo tenía que estar al menos en la línea de salida el domingo.
Tenía miedo antes de la carrera, lo puse en las RRSS, sabía que no iba a dormir por los nervios la noche anterior. Mi miedo no era correr descalzo, era no haber entrenado, así que mi planteamiento era correr hasta no poder más y  a partir de ahí, caminar. Cabeza, mucha cabeza porque me daba miedo el corazón…  romperme el  corazón…
El viernes pone mi amigo Francis un Buenos días en Facebook donde me  menciona y me pone por las nubes, de maestro Jedi para arriba, me tiene en alta estima y sus palabras me siguen toda la carrera.
Voy con Luis, otro personaje que para qué os cuento, a la feria del corredor. No se puede apreciar más a una persona, joder ¿de qué  tengo miedo? Le quiero, coño..jajaja, es que después de la chapita de recuerdo que nos dieron da cosa decirlo no sea que tengamos malos entendidos…jajaja…la guardaré siempre, amigo…
Nos dimos unos consejos, él me recomendó que entrenase un poco antes del maratón, jajaja,  y yo que se visualizase llegando a las tres horas y feliz, y así se cumpliría, creo que no entendió bien el mensaje y se visualizó entrando a las 3:05, jajaja, bueno, el tiempo es relativo y el día fue muy malo para bajar de las 3:00 horas.

Por la tarde recibo un mensaje de Manuel Fernández, que me lleva unas zapatillas donde yo quiera, que quiere correr conmigo un tramo…que no haga locuras…yo no puedo pedirle que me acompañe porque realmente no tengo ni idea  de lo que iba a ser de mí. Quería llegar el último, y hacer correr a mi ritmo es una putada para los corredores de élite como son mis amigos.
El sábado por la noche recibo la llamada de Mikel, que entre 10 y 11 estaría corriendo a mi lado desde Bilbao, así son los bilbaínos, leche…y bien que lo sentí a mi lado. A él y a muchos amigos que me han enviado sus energías.

El domingo voy pronto al punto de encuentro y allí veo a cientos de amigos. No puedo decir nombres de todos, es impensable…espero que lo entendáis.

Empieza la carrera y salimos tranquilos Jan, Nacho, Carlos, Lusifer y yo. Hablando, riendo, disfrutando cada minuto. Disfrutando de verdad.
En dos partes de la carrera vemos a Yolanda, Javier, Manu y Cristina…que voy a decir de ellos…Manu y Cristina son tan especiales para mi…no hay palabras, solo de pensar en lo que nos une se me escapan unas lágrimas de emoción por las mejillas mientras esto escribo… Yolanda es otra gran mujer, ve las señales, tiene un algo especial. Me encanta, y su pareja ¿lo puedo decir? Javier, es otra gran persona que se dejó la voz animándonos. ¡qué gran alegría me dio veros en ambos puntos de la carrera!

Para no hacer más larga la crónica, me encantó sentir el calor del público, los ánimos de todos los amigos que había durante el recorrido, a muchos no les reconocí pero sentí sus energías.

El primer bajón me pasó al coger Ferraz, seguí corriendo sabiendo que estaba a punto de llegar al límite, pasamos la línea de la media maratón. Al enfilar Paseo de Camoens el asfalto me hace mucho daño, Luisfer me habla de la fuente que hay bajando, me dice que en las corrientes de agua de las fuentes habitan, se esconden, las hadas, y justo ahí siento a Campanilla volar a mi lado y sigo.

Siento un dolor en el talón y entonces me paro, Luisfer me dice que me ponga los huaraches, no quería escucharle. Jan, Nacho y Carlos le hacen coro, se paran conmigo y me esperan…voy hacia la zona de la acera de tierra donde hay un banco para ponerme los huaraches, pero aprieto los puños y digo que no, sigo por el camino de tierra y por césped con mucho miedo de no clavarme nada.
Pienso en que corro por Laia y por todos los amigos enfermos y lesionados y no  puedo fallarles, pienso en María, mi hija, en Campanilla, esa hada que me sigue,  también  pienso en IMO, la revista que estamos sacando Raquel y yo, de pensamiento positivo y acción, todo está en la cabeza, ¿cómo voy a pinchar? No hay opción, me he visto llegando a la meta descalzo. Y llegaré así, justo antes de que cierren la meta pero llego.

 Mis amigos me apoyan y me respetan. ¿Cómo no les voy a amar? Son increíbles.  Bajando por Avda. de Valladolid, más o menos el km 26 ya flaqueo y no puedo seguir mucho más su ritmo, ellos bajan un poco para estar conmigo, hasta llegar a Príncipe Pío, allí de nuevo Manu, Cris, Yolanda y Javier…Abrazos, lágrimas, amor, mucho amor, emociones tan fuertes…Joder, que me sigo emocionando…lloró.
Continúo solo, me paro a beber Powerade en el Puente del Rey y de pronto escucho una voz, es Cristina, pianista de nuestro coro, exprofe del cole de mi hija, pero sobre todo una gran mujer y una amiga muy especial. Me grita y viene corriendo hacia mí, con su enorme tripa de mujer feliz que está a punto de dar a luz a Teresa. Nos fundimos en un inmenso abrazo. ¡tan intenso! Sigo llorando…perdonar mi sensibilidad…Noto a Teresa en la tripa de Cristina, feliz. Noto su energía…es que la carrera iba de eso, de nacimientos, de felicidad, de ángeles…y yo he tenido la gran fortuna de sentir esa energía a través de todos los poros de mi piel y de mi alma.

Soy tan afortunado…

Sigo un poco con Jan, me encuentro con Toni, ellos siguen juntos, yo no puedo correr por esa parte de la Casa de Campo, el suelo es imposible para mí. Camino un poco, el cansancio está ahí pero lo aguanto. Los músculos empiezan a quejarse, esa falta de preparación…la lluvia era una bendición para mis pies, me refrescaban mucho, me encanta pisar los charcos. Por la Casa de Campo corrí con mi peque María hace poco en una quedada de los Drinkingruners, a quienes vimos en Serrano animando como locos, Alberto, Pablo, todos seres extraordinarios, ángeles en pantalón corto…
Por allí ya iba solo, pensando en María, corría por la zona de tierra, al lado de la calzada, era todo barro, me resbalo mucho, superé esa prueba hablando con la naturaleza, sintiéndolas raíces, comunicándome con los árboles, sentir la lluvia, el barro, era todo una conexión hermosa con el universo y lo quise aprovechar, sentir cada instante como algo eterno, porque luego volvería al duro asfalto y disfruté como un niño esa parte que se suele hacer dura del KM 28 al 30.
Al llegar al Metro Lago subo por la cuesta que es muy dura pero voy adelantando gente, por un riachuelo que baja por el asfalto, me paro en un charco y me limpio los pies de barro, sigo feliz. Crecido. Subo con dignidad la cuesta. Me acuerdo del año pasado con Luis, Berta y el Abuelo Caracol…
Sigo por Pª Ermita del Santo, ya queda poca gente en la calle, pues ya era tarde y llovía mucho. Yo voy a un ritmo lento pero constante, hay un hombre en medio de la calle me ve y me dice ¿eres Jose Escudero Ramos? Te digo por Facebook. Soy Miguel ÁNGEL Delgado…sus palabras me emocionan, casi no puedo responder que sí, que gracias por sus palabras, me llevo mi puño cerrado a mi corazón y se lo envió. Esa fue la constante hasta el final de la carrera, cada vez que alguien me decía algo, respondía así. Con Corazón  porque no tenía palabras para tanta emoción.

De ahí al final, lluvia, consciencia, amor…todo el mundo me decía cosas. No flaqueé en ningún momento, solo hubo unos instantes donde tuve que caminar por culpa del asfalto, corrí por la acera pero resbalaba también.
Adelantaba a algunos corredores, uno de ellos al verme me preguntó si necesitaba algo…más emoción por mis venas.. Gracia, amigo, necesito amor y eso ya me lo has dado con tu pregunta.

Adelanto a Jan y a Toni pero al poco me vuelven a adelantar, siempre sonriendo, animando. 

Cuando llego a Marqués de Salamanca siento que ya estoy en meta pero no puedo acelerar, el asfalto es una KK, voy por acera hasta donde puedo. Llego a la puerta del Retiro. Enfilo lento el último kilómetro, llorando, mojado, bendiciendo y agradeciendo cada instante, casi 6 horas de plena consciencia y satisfacción.

El reto no ha sido correr un maratón descalzo, ha sido correr sin haber entrenado.

Haber terminado feliz, orgulloso de saber que todo está en la cabeza y en el corazón.
Lo he conseguido gracias a cada abrazo, a cada susurro, cada energía que me habéis prestado, Es ahora cuando entiendo la UNICIDAD, todos somos lo mismo. Somos Amor.
Gracias por hacer que sáquelo mejor de mí mismo.
Gracias
Gracias
Gracias

Tras cruzar la meta me encuentro de nuevo con Toni y con Jan, me esperaron unos minutos en la meta hasta que llegué yo.
Recojo la merecida medalla, veo a Nacho, estaba entero, podría correr otros 50 km seguidos…el próximo domingo se va, junto con Jan, a los 101 peregrinos. OLÉ

Llamo a casa y me dice mi mujer que han ido, María y ella, a animarme pero no me vieron. Se fueron antes de que llegara. Sus energías también me acompañaron en todo momento.  El volver a correr se lo debo a María, pero esa es otra historia…Quiero ser su ejemplo, quiero que sepa que si yo puedo hacer esto, ella puede hacer todo lo que se proponga. Podemos cambiar el mundo y se cambia perdiendo el miedo a hablar de amor, de ángeles en el camino y con espíritu de sacrificio.

No hubiese podido hacer esto sin la ayuda de todos los que me rodean en mi vida…de mi familia, hadas, ángeles, amigos virtuales o físicos…

Gracias por estar en mi vida.

Si corres, corre con amor…
…Porque ninguna otra cosa serán sus frutos.


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